martes, 27 de diciembre de 2011

ESTO SI ES VERDAD

Estoy hecho un lío. Llevo unos días leyendo cosas sobre la realidad y la conclusión que estoy sacando no la entiendo. A ver si escribiéndolo me aclaro algo. La cuestión es la siguiente: ¿qué es la realidad?
Buff. ¡qué palo! Yo no sé si habéis ido al diccionario alguna vez a mirar que significa “realidad”. Yo tampoco. Pero hace poco fui. Y empecé a flipar. Lo explico.
Cito al Diccionario de la RAE. Digamos que paraleliza “realidad” con “verdad”. De realidad te lleva a “real” y de ésta a “verdad”.  La definición de “verdad” es:

  1. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Empezamos mal. Concepto que forma la MENTE. ¿Qué mente, la tuya, la mía, la de un líder de una secta satánica?.  Madre mía…
  2. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. Sí, sí. Si ya me ha quedado claro que es la mente la que decide hacerse un concepto de ello. Y encima me lo enseña a través de los sentidos y los pensamientos. No vamos mejor, no.
  3. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. Eso será si mi mente decide percibir la cosa sin cambio o mutación, ¿no?
  4. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente. Otra vez vuelve a meter en la definición el concepto cerebral de cada uno, puesto que lo que para mí racionalmente es verde, para el una chica suele ser pistacho y para el Dalai Lama, vete tú a saber.
  5. realidad (existencia real de algo). Queda clarísimo, vamos. De perogrullo.

Yo, después de leer esto, empecé a asustarme. Yo buscaba la definición que me acercara a algo realmente objetivo. Es decir, a una circunstancia que para todo ser viviente fuera exactamente lo mismo. Pero está claro que por aquí no lo voy a conseguir porque en todas las definiciones juega un papel único e insustituible un “ente” que tenemos cada uno que se llama mente (ha quedado bien el rollo este de “ente-mente”, ¿no?), que educamos, enseñamos, deformamos, engañamos, cada uno a su manera. No quiero decir si has ido a colegio de pago o si tienes dos carreras y tres masters; me refiero a cosas mucho más básicas que el conocimiento intelectual. Pondré un ejemplo de educación para que se entienda.
Me levanto por la mañana, salgo a la calle, 9 grados y siento el frío en mis huesos. Me cruzo con un esquimal en bañador y me dice que hoy hace calor.  ¿La realidad es que hace frío o que no hace frío? Respuesta: depende, ¿no? Él no lo siente y yo sí. Por aquí no vamos bien.

Veamos la ciencia.  Resulta que la física va y suelta que la materia sólida no lo es, sino que entre los átomos existe un espacio que no percibimos.  Y se queda tan ancha. Y también dice que cuando tocamos algo con las manos, por ejemplo, nunca llegamos al contacto real y absoluto, sino que siempre queda un espacio entre nuestra piel y el objeto que tocamos. Después de esto, meter mano ya nunca será lo que siempre ha sido… Pues bien, en este caso nos lo explican como que nuestra mente (otra vez) percibe la sensación y nos hace creer que el contacto existe. O sea, que volvemos al inicio. Y encima, si esto lo enlazamos con la neuro-psicología, van y nos explican que la mente nos miente porque no busca la realidad objetiva ya que al no encontrar explicaciones, teme por nuestra supervivencia y nos engaña, rellenando los huecos de la información que recibe con conceptos que nos permiten entender todo lo que ocurre a nuestro alrededor. No sé si esto ha quedado muy claro, pero para los cinéfilos, similar a Matrix. Vivimos en un entorno creado por nuestras mentes (no máquina, como en la peli) que nos permite sobrevivir en él. La realidad sólo la conoceríamos con la pastilla azul (y no es de viagra, ¿eh?, es la que te da el tal Morfeo).  Para nosotros nuestro entorno que recibimos a través de los sentidos es real, pero hace frío?, el azul es azul?, soy guapo? Pues otra vez, depende. Entonces, digo yo que ya no es la realidad desde un punto de vista objetivo, ¿no?.

Cierto es que esta reflexión puede parecer enfermiza pero para que lo fuera debería ser algo así como (para los cinéfilos otra vez) lo que le ocurría al protagonista de Una Mente Maravillosa, que veía algunas personas a su alrededor que no existían. Para él existían absolutamente, pues su mente lo engañaba y él no era consciente de ello. Pero mira, el tal Nash este gano un Nobel. Así que tampoco le fue tan mal… 

Conclusión: la realidad no existe. Hala. ¡A tomar por cul…saco! Pero os diré lo que yo hago:
Ahora, aprovechando la campaña de Navidad de TV, fantaseo con ser el protagonista de todos los anuncios de colonia para hombre. Me pongo delante de la tele, y cuando veo uno de estos anuncios me meto en eso. Al principio costaba más, porque criticaba a todos los protagonistas: qué envidia este tío…, qué cabr…, fíjate que coche! Fíjate que rubia! FÍJATE QUE RUBIAAAAAAS! Pero una vez entendido que la batalla por aquí estaba perdida, pensé que era mejor vivir el propio anuncio. Y ahí estoy yo  cada vez que veo un anuncio de colonia de tío, cambio el careto del protagonista masculino todo macizo y seductor por el mío consiguiendo un efecto mágico: sigue siendo macizo y seductor y el anuncio no cambia, es más, consigo trasladarme ahí adentro de la tele y puedo llegar a emular las emociones de ese tío, que ahora soy yo. Y ahí disfruto. Y ya sé que lo que yo vivo en ese momento no es real, porque no soy yo, y que las sensaciones que yo vivo tampoco lo son porque son emulaciones,  pero a veces me pongo en lo que se sentiría y lo vivo. Pues bien, esas emociones  sí son reales. Es decir, de la ficción más absoluta, saco algo real, que aunque pertenezca a mi mente, sólo existe en mí.  Y por eso es real, porque no está sometido al juicio de coincidir con lo que los demás sienten.
Y os digo una cosa. Te pongas la colonia que te pongas, las tías no se te tiran encima, pero a mí, durante mi incursión en el spot, sí que me lo hacen. Así que allá cada uno con la realidad que quiere vivir. Por cierto, el que más me lleva a una realidad más “alegre” es el de Pacha Ibiza Men (mirad la versión de 40 segundos). Brutal. Hasta el discurso lo es.

Así que yo creo que la realidad objetiva sólo existe dentro de tu pequeño universo, donde no hay comparación o enjuiciamiento de los pequeños universos de los demás seres vivos. Es decir, mis emociones, percepciones, sentimientos y sensaciones son míos y crean mi realidad. Y lo más importante: esto es un arma muy poderosa, porque si no me gusta algo de mi realidad, tengo todo dentro de mí para cambiarlo. ¿Cómo? Esto otro día. Emperezaré mirando el diccionario a ver qué pone...