martes, 5 de marzo de 2013

UN SER INFIEL


Miró hacia adentro y no pudo dejar de decir:
-Perdona. 
Con aire seco y a la vez suave respondió:
-Me alegro de que estés aquí. 
-Te he sido infiel durante todos estos años...perdóname. Me siento muy mal por ello.
-Lo sé.  
-Tú has sido aquello que, sin necesidad de excusas o argumentos, siempre me ha hecho bien, me ha protegido, me ha querido y sobre todo que me ha aceptado. En cambio yo he huido buscando estar lejos de ti, convirtiéndome en un ser artificial, con una vida muchas veces de escaparate. Convirtiéndome en un ser infiel. Ahora soy consciente de que los mejores momentos de mi vida han sido siempre junto a ti, cuando he permitido que tú estuvieras presente. 
-Me alegra que te des cuenta de ello. Me gusta. 
-Es tarde?-preguntó más asustado que curioso. 
-Espero que no. 
-No crees que pueda recuperar lo nuestro?
-Nunca RECUPERAREMOS el tiempo perdido- dijo, haciendo mucho énfasis en el "nosotros" implícito. Aquello llenó el aire de emoción. -Pero no mires hacia atrás, o seguirás perdiéndote lo que tenemos en este preciso instante. 
-No estás enfadado?
-Me has hecho mucho daño haciendo sentirme olvidado tantas veces... Pero aunque a veces me sienta enfadado, no puedo estarlo.  Cómo es estar del otro lado?
-Bufff!!! De verdad quieres saberlo?- preguntó incrédulo. 
-Sí - contestó dudando de si realmente necesitaba saberlo. Entonces se dio cuenta de que él llevaba todo este tiempo sintiendo la respuesta y que era el otro el que no lo había hecho nunca. Entonces se tranquilizó. Había dado en el clavo. Todo iba cuesta abajo...
-Hay una parte en que la vida se acomoda. Pero cada día más descubro que es una vida en la que se existe sin ser, en la que se es sin estar, en la que se está sin vivir. Pero sobre todo, es una vida en la que no se siente.  Es una vida en la que faltas tú.  Ahora a veces siento el no sentir. Ahora, a veces te echo de menos. 
-Bellas palabras. Me emocionas: siento que tienes el amor tan atrofiado que me das pena. Pero es fantástico que lo hayas descubierto. 
-Ahora, estando contigo, siempre ocurren cosas. 
-Esas cosas se llaman emociones. 
-Perdona. Es una palabra que hasta ahora siempre ha tenido una connotación peligrosa. Aún ahora me cuesta decirla. 
Y al decir esto, SINTIÓ pena de sí mismo y se puso a llorar. Y acto seguido, se SINTIÓ muy contento por SENTIR.  Y entonces lloró más porque se dio cuenta de que en ese instante dejaba de juzgarse y estaba aceptándose a sí mismo, porque estaba amándose. En ese momento dejó de haber diálogo, porque los dos se unieron como si se fusionaran en un acto de amor tan bello que sólo quedo uno. Un ser que tenía muchísimos defectos.  Y las mismas muchísimas virtudes. Un ser que tuvo el defecto de ser infiel y la virtud de perdonarse. Un ser que era completo. Un ser feliz de ser. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

HOY ES ESPECIAL: HOY ME HE LEVANTADO ANTES


Empieza un nuevo día.

Suena el despertador. Me concentro en el sonido que me pone alerta. Ya? Lo detengo. Me levanto, descalzo, para dirigirme al baño. Allí me siento en el inodoro. Es más cómodo, sobre todo a primera hora de la mañana. Allí sobrepaso el tiempo estrictamente necesario, para continuar despertándome. Pero al final, me levanto, paso ante el espejo, hago una mueca y tras buscar las zapatillas, me voy a la cocina. Saco el tetrabrik de leche de la nevera, lleno una taza y la caliento en el microondas. Miro el reloj como agota el tiempo mientras esto sucede y tras añadir una cucharada de cacao, me la tomo tranquilamente.  Mientras, la ducha espera… Hasta ahora no ha ocurrido nada especial…

Empieza un nuevo día.

El canon de Pachelbel va ocupando progresivamente el silencio que me mantenía dormido. Identifico que es el despertador. Siento que las horas de sueño se me han hecho muy cortas, pero como esta música nunca me ha hecho sentir indiferente y hoy no es una excepción, enseguida me evado y me dejo llevar por la melodía. Siento como mi cuerpo sin moverme aún y de manera radial, con centro en el centro del pecho, se va haciendo presente, el abdomen primero, luego las piernas y los brazos y por fin la cabeza. Ahí me hago consciente de que me apetece estirarme y lo hago, sintiendo que me hago unos centímetros más largo al crujir alguna articulación. En el gesto de estirar los brazos, aprovecho y paro la música.
Me levanto, entreabro los ojos y enseguida los vuelvo a cerrar, pues la luz se clava entre la sienes. Duele. Ahora recuerdo que no bajé la persiana anoche pues cuando me acordé estaba ya acurrucado sobre el colchón. Como no me apetece abrir los ojos, ignoro la ubicación de las zapatillas y coloco los pies sobre el frío parquet. Camino sobre él, a ciegas hasta llegar al lavabo.
Allí siento que el parquet estaba caliente, pues el mármol del baño está realmente frío. Esto me produce dos cosas. Una, que tenga el primer sobresalto del día y con él abra los ojos. Dos, que perfeccione la técnica de levitar sobre el suelo. Las dos me obligan a despertarme un poco más. Me siento sobre la tapa del inodoro y en esa posición disfruto de la primera necesidad fisiológica del día, acompañado del fresco bajo la planta de los pies. Luego, permanezco sentado aún un momento, mirada perdida y saliendo lentamente del sopor en que todavía me hallo.  Me levanto, ya más despierto, y me pongo frente al espejo. Éste me cuenta que la noche no ha sido demasiado benévola conmigo. Aún así le saco la lengua a mi imagen, puesto que estoy convencido que con un arduo tratamiento de belleza durante los próximos minutos, la cosa sólo puede mejorar y el que salga de casa para hacer esa entrevista de trabajo estará radiante. No me entretengo mucho más en esto: el suelo sigue estando frío y la técnica levitatoria todavía no da los resultados que desearía.
Con la ayuda de la luz del maravilloso día de otoño y con el sentido de la vista a pleno funcionamiento, encuentro fácilmente las zapatillas y mis pies se relajan con el tacto de esa superficie blanda, cómoda, tan conocida. Paseo, atravesando el piso, hasta llegar a la cocina. Al llegar, algo que no veo me hace recordar que tengo que tirar la basura. Abro la nevera y siento alegría al verla llena de posibilidades alimentarias. El frío que deja escapar me hace reaccionar, dejando de contemplarla y cogiendo el tetrabrik de leche. Está frío. Elijo una taza con motivos alegres y la lleno hasta arriba. Ya no queda más. Una posibilidad menos. Ves? La meto en el micro con el estruendoso ruido que hace la puerta al abrirla y al volverla a cerrar. Programo el reloj a un minuto y quince segundos. Ya lo tengo estudiado. La taza queda a una temperatura ideal para cogerla sin quemarse y el líquido queda estupendo para disfrutarlo, sin prisa. Sin contarlo, pero mirando el tiempo del micro como se reduce hasta cero, me hago consciente de que a pesar de que hago esto casi cada día, hoy es diferente. Hoy ya no es ayer. Hoy es único. El pitido microondístico me hace volver a la realidad y mientras cojo la taza tibia, tal y como había previsto, y añado una cucharada de cacao (del que, por cierto, me encanta el olor suave a chocolate que da al abrir el pote), decido escribir esto para contar que en los siete minutos que llevo levantado, he vivido montones de sensaciones y experiencias físicas, morales, emocionales e incluso intelectuales. Mientras agarro con fuerza la taza para calentarme ambas manos y disfruto de la leche con chocolate me emociono al ser consciente de que no pararme a vivir estos siete minutos me hace empezar a vivir cada día mucho más tarde de lo que me levanto. Y mientras apuro los restos de crema de chocolate que queda en el fondo mal movido de la taza pienso en todos los siete minutos que no vivo a lo largo de un día, estando sólo o lo que me hace sentir peor, estando con alguien. De repente, tengo unas ganas tremendas de disfrutar de la ducha que me espera, como nunca antes la he sentido. Y es que hoy todo es especial. Hoy me he empezado a vivir de verdad al menos siete minutos antes.

sábado, 14 de enero de 2012

EL ESPECTACULO MÁS BELLO DEL MUNDO

Mirada brillante en ojos de deseo. La boca se humedece. Calor. Mucho calor.
La blusa se divierte con el ritmo lento de los botones. El pantalón no quiere jugar y la cremallera no ofrece resistencia a las manos expertas.
Un suave beso en el lóbulo de la oreja, un susurro con voz grave al oído que lo oye y pero ya no lo escucha.
Las manos delicadas, ya acarician, saltándose las normas y concendiéndose el permiso. La respiración se vuelve fuerte.
De repente, un cálido dedo prueba los labios, como la lengua al dedo. Y el dedo huye al sur, descendiendo por el pecho y sus rotondas pero desapareciendo por el camino. Todo el cuerpo queda a la espera, preparado y a la expectativa. 
Los ojos cerrados escuchan la piel erizarse cuando unos labios juegan cerca del ombligo. La mente se va cuando vuelve el dedo, subiendo por el interior del muslo. Su lentitud convierte el cuerpo en un recipiente de millones de microburbujas chocando violentamente entre sí. 
La respiración se entrecorta cuando el dedo deja de serlo y se pierde entre lo muslos. La musculatura de la espalda se tensa, electrificando toda la columna en corriente ascendente, haciendo que las manos se llenen de sábanas estrujadas.
Entonces, el cuerpo se estremece, la espalda se estira ferozmente, las piernas se agitan incontroladas y la respiración cesa. Los ojos se aprietan cuando todas las burbujas estallan a la vez llenando el cuerpo de luz invisible. Es el trance del placer. Es el espectáculo más bello del mundo.
Los dientes liberan el labio inferior para volver a respirar y gemir. Es la entrega al deseo. Ese es el final. Y es el principio: vuelve lentamente el cuerpo, la luz, la vida. Todo es mejor.

martes, 27 de diciembre de 2011

ESTO SI ES VERDAD

Estoy hecho un lío. Llevo unos días leyendo cosas sobre la realidad y la conclusión que estoy sacando no la entiendo. A ver si escribiéndolo me aclaro algo. La cuestión es la siguiente: ¿qué es la realidad?
Buff. ¡qué palo! Yo no sé si habéis ido al diccionario alguna vez a mirar que significa “realidad”. Yo tampoco. Pero hace poco fui. Y empecé a flipar. Lo explico.
Cito al Diccionario de la RAE. Digamos que paraleliza “realidad” con “verdad”. De realidad te lleva a “real” y de ésta a “verdad”.  La definición de “verdad” es:

  1. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Empezamos mal. Concepto que forma la MENTE. ¿Qué mente, la tuya, la mía, la de un líder de una secta satánica?.  Madre mía…
  2. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa. Sí, sí. Si ya me ha quedado claro que es la mente la que decide hacerse un concepto de ello. Y encima me lo enseña a través de los sentidos y los pensamientos. No vamos mejor, no.
  3. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. Eso será si mi mente decide percibir la cosa sin cambio o mutación, ¿no?
  4. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente. Otra vez vuelve a meter en la definición el concepto cerebral de cada uno, puesto que lo que para mí racionalmente es verde, para el una chica suele ser pistacho y para el Dalai Lama, vete tú a saber.
  5. realidad (existencia real de algo). Queda clarísimo, vamos. De perogrullo.

Yo, después de leer esto, empecé a asustarme. Yo buscaba la definición que me acercara a algo realmente objetivo. Es decir, a una circunstancia que para todo ser viviente fuera exactamente lo mismo. Pero está claro que por aquí no lo voy a conseguir porque en todas las definiciones juega un papel único e insustituible un “ente” que tenemos cada uno que se llama mente (ha quedado bien el rollo este de “ente-mente”, ¿no?), que educamos, enseñamos, deformamos, engañamos, cada uno a su manera. No quiero decir si has ido a colegio de pago o si tienes dos carreras y tres masters; me refiero a cosas mucho más básicas que el conocimiento intelectual. Pondré un ejemplo de educación para que se entienda.
Me levanto por la mañana, salgo a la calle, 9 grados y siento el frío en mis huesos. Me cruzo con un esquimal en bañador y me dice que hoy hace calor.  ¿La realidad es que hace frío o que no hace frío? Respuesta: depende, ¿no? Él no lo siente y yo sí. Por aquí no vamos bien.

Veamos la ciencia.  Resulta que la física va y suelta que la materia sólida no lo es, sino que entre los átomos existe un espacio que no percibimos.  Y se queda tan ancha. Y también dice que cuando tocamos algo con las manos, por ejemplo, nunca llegamos al contacto real y absoluto, sino que siempre queda un espacio entre nuestra piel y el objeto que tocamos. Después de esto, meter mano ya nunca será lo que siempre ha sido… Pues bien, en este caso nos lo explican como que nuestra mente (otra vez) percibe la sensación y nos hace creer que el contacto existe. O sea, que volvemos al inicio. Y encima, si esto lo enlazamos con la neuro-psicología, van y nos explican que la mente nos miente porque no busca la realidad objetiva ya que al no encontrar explicaciones, teme por nuestra supervivencia y nos engaña, rellenando los huecos de la información que recibe con conceptos que nos permiten entender todo lo que ocurre a nuestro alrededor. No sé si esto ha quedado muy claro, pero para los cinéfilos, similar a Matrix. Vivimos en un entorno creado por nuestras mentes (no máquina, como en la peli) que nos permite sobrevivir en él. La realidad sólo la conoceríamos con la pastilla azul (y no es de viagra, ¿eh?, es la que te da el tal Morfeo).  Para nosotros nuestro entorno que recibimos a través de los sentidos es real, pero hace frío?, el azul es azul?, soy guapo? Pues otra vez, depende. Entonces, digo yo que ya no es la realidad desde un punto de vista objetivo, ¿no?.

Cierto es que esta reflexión puede parecer enfermiza pero para que lo fuera debería ser algo así como (para los cinéfilos otra vez) lo que le ocurría al protagonista de Una Mente Maravillosa, que veía algunas personas a su alrededor que no existían. Para él existían absolutamente, pues su mente lo engañaba y él no era consciente de ello. Pero mira, el tal Nash este gano un Nobel. Así que tampoco le fue tan mal… 

Conclusión: la realidad no existe. Hala. ¡A tomar por cul…saco! Pero os diré lo que yo hago:
Ahora, aprovechando la campaña de Navidad de TV, fantaseo con ser el protagonista de todos los anuncios de colonia para hombre. Me pongo delante de la tele, y cuando veo uno de estos anuncios me meto en eso. Al principio costaba más, porque criticaba a todos los protagonistas: qué envidia este tío…, qué cabr…, fíjate que coche! Fíjate que rubia! FÍJATE QUE RUBIAAAAAAS! Pero una vez entendido que la batalla por aquí estaba perdida, pensé que era mejor vivir el propio anuncio. Y ahí estoy yo  cada vez que veo un anuncio de colonia de tío, cambio el careto del protagonista masculino todo macizo y seductor por el mío consiguiendo un efecto mágico: sigue siendo macizo y seductor y el anuncio no cambia, es más, consigo trasladarme ahí adentro de la tele y puedo llegar a emular las emociones de ese tío, que ahora soy yo. Y ahí disfruto. Y ya sé que lo que yo vivo en ese momento no es real, porque no soy yo, y que las sensaciones que yo vivo tampoco lo son porque son emulaciones,  pero a veces me pongo en lo que se sentiría y lo vivo. Pues bien, esas emociones  sí son reales. Es decir, de la ficción más absoluta, saco algo real, que aunque pertenezca a mi mente, sólo existe en mí.  Y por eso es real, porque no está sometido al juicio de coincidir con lo que los demás sienten.
Y os digo una cosa. Te pongas la colonia que te pongas, las tías no se te tiran encima, pero a mí, durante mi incursión en el spot, sí que me lo hacen. Así que allá cada uno con la realidad que quiere vivir. Por cierto, el que más me lleva a una realidad más “alegre” es el de Pacha Ibiza Men (mirad la versión de 40 segundos). Brutal. Hasta el discurso lo es.

Así que yo creo que la realidad objetiva sólo existe dentro de tu pequeño universo, donde no hay comparación o enjuiciamiento de los pequeños universos de los demás seres vivos. Es decir, mis emociones, percepciones, sentimientos y sensaciones son míos y crean mi realidad. Y lo más importante: esto es un arma muy poderosa, porque si no me gusta algo de mi realidad, tengo todo dentro de mí para cambiarlo. ¿Cómo? Esto otro día. Emperezaré mirando el diccionario a ver qué pone...

martes, 20 de septiembre de 2011

EL TIEMPO ES UN INVENTO


El tiempo no tiene forma ni color. El tiempo no tiene prisa y nunca llega tarde. El tiempo nunca muere. El tiempo es como el aire que respiras, que todo lo ocupa y que es imprescindible. Es como la tierra que pisas, que todo lo sepulta (casi siempre).  El tiempo no se entiende sin referencias, en cambio, el tiempo no tiene fin. Ni principio.
Puede pasar de ser nuestro mejor amigo a nuestro peor enemigo. Aquí tiene una característica muy curiosa y es que cuando más los disfrutas, más deprisa pasa, y viceversa. Es como si nuestro mejor amigo siempre tuviera prisa y el cabrón de nuestro enemigo, se quedara junto a nosotros, mucho rato, jodiéndonos. Pero esto tiene un orden: lo disfrutamos y él corre. Al revés, él corre, nosotros nos jodemos. Claro ejemplo: el despertador. Éste suena por la mañana y tu dices: “un parpadeo y me levanto” y en el parpadeo él hace un ágil movimiento de agujas y te traslada 25 minutos más allá.
Todo es tiempo, porque todo son referencias. Nosotros somos tiempo. Nacemos y nos convertimos en una cuenta atrás (pesimista) o una cuenta adelante (optimista). En la mili se usaba el término calendario con patas porque se medía el tiempo por semanas o meses. Siempre son referencias.
Pero, ¿quién inventó el tiempo?
¿Adán?. ¡Va hombre no me jodas!!! Lo coloca Dios en el Paraiso y…a él que más le da la hora… ¡Ah bueno!, lo inventó cuando le pusieron a Eva, porque ella le decía que siempre llegaba tarde del trabajo, que se entretenía por ahí con sus amigotes en los bares y que ella estaba sola mucho rato. Entonces él, Adán, que no lo entendía, dijo: “voy a inventar una unidad de medida y un aparato que lo mida y así, aún sin entender que es el tiempo, lo tendré controlado”. Sí, sí… una mierda, controlado… Ella le regaló el reloj, (y el a ella un anillo, por eso se casaron) pero lo cierto el seguía sin entenderlo. Porque en el trabajo, el reloj iba muy lento, pero en los bares con sus colegas, el reloj iba muy rápido. Él pensaba que podía ser una cuestión de observación. Si miras el reloj, no corre. Y si no lo miras, vuela. Y entonces se dio cuenta de que cabía la posibilidad de que lo hubiera trucado Eva, con el fin de joderle.
Es que esto del tiempo es una cosa complicada…
Compartir el tiempo. Una cosa muy bonita. Cuando lo haces con amigos, con tu pareja o con tu familia. No es algo que cada uno se pueda guardar, pero implica una especie de pertenencia mutua. Es la experiencia.
Mucho o poco. Esto si es bueno. Cuando dicen doscientos mil millones de años. Buah! Y yo que sé cuánto es eso! ¿En qué se diferencia eso de mil millones de años?, por ejemplo. Pues en nada, porque los dos son mogollón. Pero luego oyes a Fernando Alonso decir algo así como “estamos lejos de la pole, porque estamos a más de medio segundo”. ¡Medio segundo es estar lejos!, pues anda que si estuviera a doscientos mil millones de años!!!
Hay gente que dice que no tiene tiempo para nada. Pues que se lo pregunten a Fernando Alonso, que el parece que en medio segundo llega lejos. Yo creo que la gente que no tiene tiempo para nada es porque tiene un reloj que corre mucho. Además, el mundo está lleno de medidores de tiempo: lo primero del día, el despertador que además pita. Luego decido quedarme en la cama el tiempo suficiente que me permite ducharme, afeitarme y peinarme en 7,34 minutos. Cuando subes al coche hay siempre un relojito digital que te da la bienvenida aunque no quieras mirarlo, y es que lo ponen allí junto al velocímetro. Pones la radio, para desconectar y… Buenos días, soy Iñaki Gabilondo y son las 8 y 35 minutos de la mañana. Entonces decides poner un CD que dice en la pantalla que dura 72 minutos. No puede ser… Continuas conduciendo y de repente llegas al atasco de todos los días, y por el lugar donde lo pillas, ya sabes que hoy llegarás 10 minutos más tarde que ayer. Lo haces automático. Y mierda, tenía una reunión a las 9.00h.  Sigues en el coche y decides coger el móvil, (que dice en su pantalla que son las 8.38 h del 10 de octubre de 2011), para decir que llegarás 10 minutos tarde, o mejor 20 y así te curas en salud. La llamada a durado 1 minuto y 12 segundos. Al final llegas sobrado, 5 minutos sobre los 20. Recoges todo lo necesario para la reunión en 1 minuto y entras y alguien dice: yo sólo tengo media hora. La reunión termina en 21 minutos, pero luego la gente se queda charlando, lo que para ti es perder el tiempo. Y tu te vas. Pasas el resto del día laboral buscando referencias para hacer no sé qué cosas antes de desayunar, a media mañana, a última hora de la mañana, antes de comer, después de comer, por la tarde y a última hora. Cuando sales del trabajo: mierda, se me ha hecho tarde. ¿Pero cómo se te va a hacer tarde, si llevas todo el día controlando referencias de tiempo? No sé chico, pero es como si no sirviera para nada.
Por eso, yo creo que lo mejor es no mirarlo. No saberlo. Ignorarlo. No llevar reloj. Ser libre. El tiempo te esclaviza. Si uno quiere hacer el amor durante 2 horas y no sabe qué son 2 horas, pero cree que es algo así como el tiempo que me apetece, la cosa cambia. Seguro que eres feliz. Si en lugar de trabajar 8 horas, trabajaras el tiempo que te apetezca, seguro que eres feliz. Si te vas a dormir cuando tienes sueño y no cuando todo el mundo lo tiene estipulado y duermes lo que te apetece y no las horas que te deje el despertador, seguro que eres feliz. De aquí, a sentirse libre, hay muy poca distancia, que no tiempo. Y es que el tiempo sólo sirve para una cosa: para disfrutarlo.

viernes, 16 de septiembre de 2011

SER NOSOTROS ME HACE MEJOR

Tal vez nunca leas esto. Es más que posible. Pero estas letras explican lo que soy yo y quiero contarlo. Ya sé que hablo de nosotros, pero esta es mi primera entrada en el blog (después de la presentación) y quería dedicártela a ti. Es mi pequeña forma de darte las gracias por todo lo que me das y sobre todo por lo que me haces sentir.

jueves, 15 de septiembre de 2011

HOLA

Acabo de aterrizar en este mundo del blog, empujado por una persona especial que es de las pocas que conozco que consigue todo lo que quiere. Aquí también lo ha hecho.  Por eso lo primero que quiero es darle las gracias.
Mi intención aquí es sólo contar cosas tales como vivencias, experiencias o sentimientos. Quisiera dejar claro que lo único que tendré como norma es ser sincero conmigo mismo, es decir, quiero ser auténtico. Por ello, no deseo ser poseedor de la verdad del mundo en el tecleo de las palabras. Sí de la mía. Dejaré de lado lo bueno y lo malo, puesto que considero que sólo son valoraciones de cada uno de nosotros. Pretendo escribir desde el corazón, desde la emoción y eso a veces puede costar de leer. Espero que no ocurra demasiadas veces, pero desde luego lo hará más verdadero.
Espero productiva la andadura. O al menos divertida. Para mí lo va a ser. Los demás ya me contaréis.