martes, 20 de septiembre de 2011

EL TIEMPO ES UN INVENTO


El tiempo no tiene forma ni color. El tiempo no tiene prisa y nunca llega tarde. El tiempo nunca muere. El tiempo es como el aire que respiras, que todo lo ocupa y que es imprescindible. Es como la tierra que pisas, que todo lo sepulta (casi siempre).  El tiempo no se entiende sin referencias, en cambio, el tiempo no tiene fin. Ni principio.
Puede pasar de ser nuestro mejor amigo a nuestro peor enemigo. Aquí tiene una característica muy curiosa y es que cuando más los disfrutas, más deprisa pasa, y viceversa. Es como si nuestro mejor amigo siempre tuviera prisa y el cabrón de nuestro enemigo, se quedara junto a nosotros, mucho rato, jodiéndonos. Pero esto tiene un orden: lo disfrutamos y él corre. Al revés, él corre, nosotros nos jodemos. Claro ejemplo: el despertador. Éste suena por la mañana y tu dices: “un parpadeo y me levanto” y en el parpadeo él hace un ágil movimiento de agujas y te traslada 25 minutos más allá.
Todo es tiempo, porque todo son referencias. Nosotros somos tiempo. Nacemos y nos convertimos en una cuenta atrás (pesimista) o una cuenta adelante (optimista). En la mili se usaba el término calendario con patas porque se medía el tiempo por semanas o meses. Siempre son referencias.
Pero, ¿quién inventó el tiempo?
¿Adán?. ¡Va hombre no me jodas!!! Lo coloca Dios en el Paraiso y…a él que más le da la hora… ¡Ah bueno!, lo inventó cuando le pusieron a Eva, porque ella le decía que siempre llegaba tarde del trabajo, que se entretenía por ahí con sus amigotes en los bares y que ella estaba sola mucho rato. Entonces él, Adán, que no lo entendía, dijo: “voy a inventar una unidad de medida y un aparato que lo mida y así, aún sin entender que es el tiempo, lo tendré controlado”. Sí, sí… una mierda, controlado… Ella le regaló el reloj, (y el a ella un anillo, por eso se casaron) pero lo cierto el seguía sin entenderlo. Porque en el trabajo, el reloj iba muy lento, pero en los bares con sus colegas, el reloj iba muy rápido. Él pensaba que podía ser una cuestión de observación. Si miras el reloj, no corre. Y si no lo miras, vuela. Y entonces se dio cuenta de que cabía la posibilidad de que lo hubiera trucado Eva, con el fin de joderle.
Es que esto del tiempo es una cosa complicada…
Compartir el tiempo. Una cosa muy bonita. Cuando lo haces con amigos, con tu pareja o con tu familia. No es algo que cada uno se pueda guardar, pero implica una especie de pertenencia mutua. Es la experiencia.
Mucho o poco. Esto si es bueno. Cuando dicen doscientos mil millones de años. Buah! Y yo que sé cuánto es eso! ¿En qué se diferencia eso de mil millones de años?, por ejemplo. Pues en nada, porque los dos son mogollón. Pero luego oyes a Fernando Alonso decir algo así como “estamos lejos de la pole, porque estamos a más de medio segundo”. ¡Medio segundo es estar lejos!, pues anda que si estuviera a doscientos mil millones de años!!!
Hay gente que dice que no tiene tiempo para nada. Pues que se lo pregunten a Fernando Alonso, que el parece que en medio segundo llega lejos. Yo creo que la gente que no tiene tiempo para nada es porque tiene un reloj que corre mucho. Además, el mundo está lleno de medidores de tiempo: lo primero del día, el despertador que además pita. Luego decido quedarme en la cama el tiempo suficiente que me permite ducharme, afeitarme y peinarme en 7,34 minutos. Cuando subes al coche hay siempre un relojito digital que te da la bienvenida aunque no quieras mirarlo, y es que lo ponen allí junto al velocímetro. Pones la radio, para desconectar y… Buenos días, soy Iñaki Gabilondo y son las 8 y 35 minutos de la mañana. Entonces decides poner un CD que dice en la pantalla que dura 72 minutos. No puede ser… Continuas conduciendo y de repente llegas al atasco de todos los días, y por el lugar donde lo pillas, ya sabes que hoy llegarás 10 minutos más tarde que ayer. Lo haces automático. Y mierda, tenía una reunión a las 9.00h.  Sigues en el coche y decides coger el móvil, (que dice en su pantalla que son las 8.38 h del 10 de octubre de 2011), para decir que llegarás 10 minutos tarde, o mejor 20 y así te curas en salud. La llamada a durado 1 minuto y 12 segundos. Al final llegas sobrado, 5 minutos sobre los 20. Recoges todo lo necesario para la reunión en 1 minuto y entras y alguien dice: yo sólo tengo media hora. La reunión termina en 21 minutos, pero luego la gente se queda charlando, lo que para ti es perder el tiempo. Y tu te vas. Pasas el resto del día laboral buscando referencias para hacer no sé qué cosas antes de desayunar, a media mañana, a última hora de la mañana, antes de comer, después de comer, por la tarde y a última hora. Cuando sales del trabajo: mierda, se me ha hecho tarde. ¿Pero cómo se te va a hacer tarde, si llevas todo el día controlando referencias de tiempo? No sé chico, pero es como si no sirviera para nada.
Por eso, yo creo que lo mejor es no mirarlo. No saberlo. Ignorarlo. No llevar reloj. Ser libre. El tiempo te esclaviza. Si uno quiere hacer el amor durante 2 horas y no sabe qué son 2 horas, pero cree que es algo así como el tiempo que me apetece, la cosa cambia. Seguro que eres feliz. Si en lugar de trabajar 8 horas, trabajaras el tiempo que te apetezca, seguro que eres feliz. Si te vas a dormir cuando tienes sueño y no cuando todo el mundo lo tiene estipulado y duermes lo que te apetece y no las horas que te deje el despertador, seguro que eres feliz. De aquí, a sentirse libre, hay muy poca distancia, que no tiempo. Y es que el tiempo sólo sirve para una cosa: para disfrutarlo.

2 comentarios:

  1. Genial narración con trasfondo a paradigma de la Teoría de la Relatividad.
    Creo que has encontrado un medio magnífico donde mostrar al Antuan más personal que no todo el mundo conoce.
    Sigue sorprendiéndonos.

    David

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  2. Sin palabras me has dejado. Yo creo que el tiempo vale mucho más que el dinero, sobretodo si no lo tienes, y el hecho que me haya leído de pe a pa tu escrito demuestra lo mucho que vales. Sigue así, maestro.

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